miércoles, 29 de julio de 2009

Baracoa y sus maravillas.


29-7-2009

Baracoa y sus maravillas.

En lo profundo del mar hay riquezas incomparables.
Pero si buscas seguridad, la encontraras en la playa.
-Saadi de Shiraz.

Tan pronto nos levantamos y cierto que fue temprano nos volcamos a la terraza para ver el mar que se alcanzaba a la vista muy cerca ,a cerca de 50 metros de la casa particular donde dormimos. El sol estaba ya fuerte y el mar tranquilo, comparado con el azul oscuro del mar del sur el día anterior. Ya nos moríamos de deseos de merodear por la ciudad pequeña, y lo primero que hicimos al salir después de un buen desayuno en la casa fue subir unas altas escaleras que llevaban a una suave colina en la parte norte y a 10 minutos del malecón, lo que podría decirse que el ancho de la ciudad es de casi 10 minutos a paso lento y tranquilo, desde la altura con su escalera, que rompía exactamente en la ultima calle, se veía toda la ciudad y los dos fuertes que ponían fin a los dos extremos del malecón que separa las olas de las casas, y se de donde se observa también la península ultima que lleva en recorrido al este la ultima zona de Cuba de costa norte, hasta la punta de Maisi, cercano y a la derecha donde estábamos se encontraba un hotel como en forma de castillo que también tendría una vista hermosa y completa de la villa. Conociendo la situación de la iglesia o catedral, con su seguro parque central nos dirigimos al corazón de la villa caminando, y pudimos entrar en la iglesia que en reparación marcaba su centro la antigua cruz de árbol de la vid, la cruz de parra, con la madera de una cruz mas grande que levanto Cristóbal Colon en su llegada a esta zona y donde se fundo la primera ciudadela española en Cuba. Se escuchaba música de Enya, muy suave y unas laicas fieles mostraban algunas vírgenes y cristos para regalar a los que pasaban.
Seguimos por las calles y me asalto el deseo de ver casas coloniales antiguas como la bellísima Trinidad y me decepciono la ausencia de estas, luego me entero que no hay exactamente restos de construcciones tan antiguas pues la villa estuvo cerrada al desarrollo de la Isla por siglos, y solo desarrollaba el canotaje y relaciones marítimas, es cierto que imagino cruzar continuamente las altas montañas que la separan de las llanuras cubanas y el lugar tan apartado contando que la capital de Cuba pronto paso a ser en el puerto de La Habana. La villa fue sitio de piratas de todos los países y de fuerte contrabando de bucaneros y corsarios contra la colonia española, y sus producciones de café se vieron favorecidas más con Haití que con Cuba misma. El largo de la ciudad se podía describir como de 25 minutos a paso lento y normal desde la entrada y cerca del primer fortín español hasta el ultimo fortín en el extremo oeste del malecón y de donde se veía la entrada de barcos y lanchas de pesca a la bahía de Baracoa en el oeste de la ciudad, desde allí se veía un maravilloso paisaje de barco de carga de mitad de siglo pasado semihundido y olvidado a unos metros de la entrada de la bahía, a lo lejos y en la zona central de la bahía unos barquillos de pesca, tranquilos flotando con las olas tranquilas y relajadas, con muchas casitas de pescadores alrededor, a lo lejos y al sur oeste se observaba la elevación llamada Yunque por la forma tan parecida a este instrumento de herrería. Un paisaje singular que denota la lindeza de esta zona de Cuba.
En la tarde nos fuimos a la playa al este de Baracoa y que se encontraba a 5 minutos caminando del ultimo fortín del lado oriental, y se también se apreciaba un estadio de baseball casi adentrando sus paredes de la parte trasera en la misma playa, la arena llegaba hasta sus muros. La arena y las piedras eran de un color gris oscuro y casi negras y el mar estaba agradable así nos dimos un buen chapuzón.
Eva se tomo un baño de mar y de sol y yo me dispuse a recordar las formas de la serie sencilla de Tai ji chuang del estilo Yang, primero en la zona de fuertes olas y al rato en la orilla, también de descansar la mente con una meditación sencilla. Para la tarde teníamos una cena que el dueño de la casa se dispuso a cocinar con un pescado dorado cocinado con leche de coco que fue exquisito, y ayudo a dispersar ese hambre de todo el día en caminatas y baños en el mar.
Especialmente de enfatizar ahora un momento sublime del viaje y es durante la post cena que salimos a tomar un poco la brisa del mar en la terraza de la casa, y como es de esperar a esta hora de consumo elevado se corta el fluido eléctrico, por cierto el país regresa ahora a los tiempos del crudo periodo especial con los recortes de electricidad, demostrando que lejos de avanzar económicamente este país siempre ha retrocedido o se ha mantenido en un grado de estopor económico en muchos años. Muy claro queda que el apagón como le llamamos no es una sorpresa ni nada agradable en si pero en ese mismo momento se abrió una vista magnifica del mar en calma y el firmamento estrellado sin luna ni luces artificiales que opacaran el titilar de millones de estrellas, casualmente me encontraba escuchando en la mp4 el movimiento andante de la sonata para cello y piano en C mayor opus 119 de Serguei Rachmaninov, y me produjo un deseo de vivir y de sentir la felicidad de estar allí en ese lugar en cada segundo de mi existir, como si me dieran un brote de la calma final, de la paz esa tan abstracta y lejana que todos ansiamos tener. No hay palabras para describir aquella media hora de mis ojos buscando las estrellas fugaces para regalarlas a alguien que nunca las vio pues su cielo no dejaba ver un firmamento tan transparente, y le regale una y dos y tres.
El primer día en Baracoa terminaba y la cama me auguraba sueños tan intangibles y difíciles de recordar pero que narraban las vivencias de cada momento.

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