jueves, 30 de julio de 2009

El arroyo de la tierra me complace mas que el mar.


29-7-2009

El arroyo de la tierra me complace más que el mar.

Dios es tan humilde que se esconde por completo en la Creación.
-Frase sufi tradicional.

Al día siguiente o segunda jornada en Baracoa el día no amaneció como siempre, más bien con nubes oscuras y el sol por intervalos y llovía unas veces suavemente y en otros momentos fuerte aguacero, suspendimos así para el otro día el viaje a los ríos y montañas cercanas a la ciudad. Fuimos pues a la chocolatera, pues la región es muy famosa por el cultivo del cacao y así en el local de venta y ya casi terminando un vaso de chocolate caliente llegan dos turistas que hablaban entre ellos y casi antes que Eva se diera cuanta ya estaba casi yo saltando de sorpresa al percibir el esloveno, pero Eva se adelanto y les dijo en su idioma rápido algunas frases que no pude entender, exactamente ellos eran Eslovenos, y se sentaron con nosotros a charlar, ellos eran profesores de música en Maribor, y note un poco lo que me había dicho Eva de la diferencia de acento entre los capitalinos y otra zona, aun así hable un poco con ellos y les detallé brevemente nuestra historia y el me mostró un complejo aparato de glucómetro instalado permanente y que regulaba su nivel de glucosa constantemente, en ese momento estaba algo baja, y se comió algunos helados de chocolate, confiando en que se encontraba al lado de un medico, el era el doble de edad que ella. Y hablaba muy calmadamente y ella por el contrario con alta voz y atolondradamente.
El día fue lluvioso y no más que por la noche salimos a ver la vida nocturna de la ciudad, y como turística al final con la casa de la trova como en cualquier otra parte nos aburrimos tan rápido y preferimos salir al malecón a disfrutar otra fiesta joven con mucha música del momento y la vía llena de gente, carretera junto al malecón atestada de bailadores de regetton y salsa pero eso aun así estaba mejor que el turismo anormal escuchando la guantanamera en 20 versiones iguales.
Nos dormimos a media noche con unas cervezas en el torrente sanguíneo que ayudaron a conciliar el buen sueño para una próxima mañana de búsquedas y así fue, el otro día y tempranito con buen sol nos vamos a buscar unas bicicletas que alquilaban próximo a la casa donde dormimos, unas bicicletas que a primera vista parecían de muy mala calidad y toscas pero que al final del viaje nos dieron la razón al quedarnos maravillados como resistieron vías tan rudas e irregulares. Salimos al oeste de la ciudad y bordeando la bahía en búsqueda del parque natural El Yunque, primero por 3 kms de carretera de asfalta y luego tornamos a la izquierda en un camino que indicaba con una señal el parque natural, ya a algunos metros se veía la orilla de un río, llamado río Duabo, y algunas personas se bañaban con sus autos parqueados a la orilla, seguimos carretera de tierra arriba y abajo, colinas altas que debíamos caminar con la bici al lado y llegamos al cabo de 25 minutos a un puesto de maderas que hacia de portón para el parque donde las pocetas, saltos de agua y senderos que llevan a escalar el yunque, y que todo debía ser pagado por los extranjeros, así que Eva tuvo que desembolsar 8 pesos convertibles para ser admitida dentro, no así los cubanos que no tienen que pagar, la diferencia con los parques naturales de la zona del Escambray en la mitad de la isla es que el cubano también debe pagar 7 pesos. Pero eso era de esperar en la explotación de los recursos de turismo ecológico que desde hace algunos años viene apareciendo en el marqueting turístico de la isla y que a comienzos de los noventa en Cuba no existía. Nos agregaron un guía que como nosotros iba en su bicicleta y que nos expilo guardaríamos en una casa de campo de unos nativos de acá que se dedicaban a cuidarlas y preparar el mejor café de la zona, el baracoense nos contó que trabajo en la ciudad de la Habana hacia dos años de conductor de camellos, el medio ya extinguido de movimiento de bus en la urbe capitalina por casi 20 años y que no dudo en cualquier momento revivan. Bueno el viaje fue de 10 minutos mas y llegamos a la casa donde existía una familia campesina y que la faz de la señora me pareció taina al punto de no dudar de la clara ascendencia de esas personas de los semi extinguidos habitantes precolombinos de estas comarcas.
Nos adentramos a pie con el guía por unas sendas y en algunos minutos ya llegamos al mismo que vimos al comienzo del camino de tierra y en esta parte mas caudaloso y ancho pero que permitía cruzarlo en una zona mas baja y menos caudalosa, e inmediatamente nos encontramos con una preciosa catarata, no tan alta pero con una poceta para el baño muy agradable, y que como ritual para el guía este se lanzo desde una roca que ya tenia tan estudiada y luego nos dijo que ya sabían el camino de regreso que en realidad era bastante fácil y se despidió.
La Eva tan rápido se termino de nadar y bañar se acomodo en una roca soleada para seguir tomando el sol, cual lagarto de vacaciones y en mi caso nade un rato hasta que llego un grupo de jóvenes alborotadores con una caja de hielo grandísima y llena de cervezas y botellas de ron y de colas y parecían muy buena onda con mucha euforia, eran 4 parejas y entablaron amena conversación dos de ellos habían llegado de Alemania y se encontraban con sus amigos de muchos años y acá estaban pasándola tan bien como podían, en casi una hora se bebieron todo el alcohol y bebidas que habían llevado en aquella caja de hielo varios metros desde una auto en la casa del café y de las bicicletas, los chicos llevaban tres días de farra, y en algún momento me preguntan por cuidarle las pertenencias y se marchan río arriba y al rato llegan contentos todos con las caras de picaros, ya podrían imaginar que rito de fecundación pretérito se les había ocurrido rememorar en sus conciencias ancestrales y en las alturas de la catarata y en la zona virgen del bosque, pero me pareció bien todo y al rato salimos de regreso para beber un café de montaña exquisito y saborear una pina en trozos que también nos vendieron, para también regresar ya a media tarde a la villa de Baracoa.
También durante la noche se apagaron las luces por el necesario apagón de la hora pico y por unos minutos disfrute del cielo estrellado aunque se nublo pronto y también volvió la corriente eléctrica mas rápido que la vez anterior, y el cansancio del viaje nos rindió los parpados tan rápido que no se podría decir mas de este buen día en los ríos y aguas dulces de las sierras cubanas y en especial de la zona que los tainos llamaban Baracoa o tierras altas en su idioma. El tío Matt ya comentara del regreso que de alguna forma comienza primero en la mente del gitano, que no debe por honor de su tribu establecerse por mas días en un lugar, y así al otro día nos movemos, para que punto cardinal? era un punto de discusión entre Eva y yo. Por ahora el sueño reparador.

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